¿Quién eres?, ¿tú, o tu entorno?

¿Cuánto te conformas ante la opinión de la mayoría, Psicología Grupal?

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“Zoo Politikon”; El hombre es un animal social.

Parece mentira que una frase recitada hace más de 2300 años por el filósofo griego Aristóteles, encierre una verdad tan inquietante. Sobre todo cuando a mediados del siglo XX se llevaron a cabo los experimentos que nos mostraría lo débil que es nuestra voluntad ante el grupo.

Estos días estoy realizando un curso en el trabajo y aunque llevamos desde principio de mes (de ahí que tenga menos tiempo para el blog estos días) ya nos enfrentamos a una gran duda, ¿Unanimidad o Mayoría? o mejor dicho ¿La opinión de unos pocos ha de prevalecer a la de la mayoría en las opciones del grupo?.

No nos engañemos, cuando nos dicen eso de “Es que si uno no quiere, no hay nada que hacer”, nos estamos sometiendo al imperio de una minoría.

¿Eso está bien? ¿Qué tendríamos que hacer como grupo?

Estos roces, y estas preguntas, me han hecho recordar algo, y es cómo los grupos condicionan nuestras actuaciones, cómo la presión social doblega nuestra voluntad y hace que perdamos nuestra identidad, ¿no os lo creéis? continuad leyendo.

 

George Orwell 1984

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Creo que a pocos, o a casi nadie, se les hará demasiado extraño esta novela, en ella nos encontramos ante la vigilancia permanente del Gran Hermano, de un superdotado totalitario, que todo lo ve, todo lo escucha y todo lo dispone.

Una historia, en la que la vida de cada individuo tiene como misión adorar al líder, a través de torturas y lavados de cerebro.

Lo curioso, es como el protagonista aunque intenta cambiar el mundo, rebelarse contra el sistema y tratar de escapar de esa sombra omnipresente, a medida que pasan las páginas, va cayendo en la conformidad del grupo, y a mezclarse de manera inevitable de nuevo al partido.

“-¿Qué estáis dispuestos a hacer?
-Todo aquello de lo que seamos capaces.
-¿Estáis dispuestos a dar vuestras vidas?
-Sí.
-¿Estáis dispuestos a cometer asesinatos?
-Sí.
-¿A cometer actos de sabotaje que puedan causar la muerte de centenares de personas?
-Sí.
-¿A vender vuestro país a potencias extranjeras?
-Sí.
-¿Estáis dispuestos a hacer trampas, a falsificar, a hacer chantaje, a corromper a los niños, a distribuir drogas, a fomentar la prostitución, a extender enfermedades venéreas… a hacer todo lo que pueda causar desmoralización y debilitar el poder del Partido?
-Si, por ejemplo, sirviera de algún modo a nuestros intereses arrojar ácido sulfúrico a la cara de un niño, ¿estaríais dispuestos a hacerlo?
-Sí.
-¿Estáis dispuestos a suicidaros si os lo ordenamos y en el momento en que lo ordenásemos?
-Sí.”

 

Este es un extracto del libro, cuando realiza el juramento de fidelidad el protagonista, puede parecer exagerado ante la conformidad del grupo, ¿o no?.

 

El Experimento de Solomon Asch.

El psicólogo Solomon Asch, en el año 1951, quiso demostrar el poder de la conformidad en el grupo y para ello, reunió en grupos de 8 a 10   a estudiantes universitarios, alegando que iba a estudiar la percepción visual.

En esos grupos, sólo uno de sus componentes no era un infiltrado, el resto debían dar respuestas incorrectas ante la percepción.

El experimento de psicología grupal, consistió en mostrar a los grupos unas tarjetas con una raya y a continuación otra tarjeta con 3 rayas.

Tarjetas Asch

La pregunta en cuestión era, ¿Cuál de estas rayas es similar a la primera?.

Donde todos los infiltrados respondían sin dudar A o B por supuesto.

Lo curioso del experimento es que cuando le tocaba responder al sujeto de estudio en la mayoría de las ocasiones, contestaba mal.

Y la sorpresa venía, cuando en la entrevista posterior, afirmaban saber que habían contestado mal, pero no querían destacar en el grupo.

Lo que en palabras de Asch se tradujo en “La tendencia a la conformidad en nuestra sociedad es tan fuerte, que jóvenes razonablemente inteligentes y bienintencionados están dispuestos a llamar blanco al negro. Esto es preocupante. Plantea interrogantes acerca de nuestra forma de educación y los valores que guían la conducta.

En términos numéricos, 3 de cada 4 estudiantes sometían su opinión a la mayoría.

Efectos y consecuencias negativas de la conformidad grupal.

Es cierto que somos sociales, de hecho está sobradamente demostrado que somos gregarios, hasta el punto de que aquellos que se distancian y viven en mayor soledad, tienen una calidad de vida menor, más riesgo de sufrir un deterioro mental severo, menores índices de felicidad y una mortandad precoz (creo que son razones más que suficientes para no buscarnos las habas nosotros solos), pero como no es oro todo lo que reluce, creo que es bueno saber la parte negativa de la conformidad social.

La paradoja de Abilene.

La paradoja de Abilene

Este es un relato de Jerry B. Harvey que nos enseña cómo se producen las malas decisiones en grupo.

cuatro integrantes de una familia (marido, mujer, y los padres de él), están jugando al dominó una tarde muy calurosa en la ciudad de Coleman, Texas.

El padre sugiere que podrían hacer una visita a Abilene (unos 80 km al norte) con la finalidad de cenar, propuesta a la cual la mujer (su nuera) respondió que le parecía una buena idea. Al marido (el hijo) no le atraía demasiado la propuesta, debido a que era un viaje un poco largo y en condiciones climáticas de un calor riguroso, pero pensó que sus preferencias debían someterse a las del grupo, por lo que también respondió que estaba de acuerdo, agregando, que le gustaría saber si su madre (la suegra) estaría dispuesta a viajar también.

Y ella lo estaba, ya que dijo que hacía mucho tiempo que no iba a Abilene y que le apetecía regresar.

 

Pero el viaje además de largo y caluroso, se le sumó una comida que no fue del gusto de la familia y un lugar que tampoco le gustó a ninguno de ellos.

Una vez que ya se encontraban de regreso en Coleman, la madre dijo que hubiera sido mejor quedarse en casa, pero como vio que todos estaban tan entusiasmados con el viaje, no dijo nada, solamente que le parecía bien ir a Abilene.

El marido (el hijo) también coincidió con su madre diciendo “No me ha agradado para nada este viaje, pero yo solamente quise satisfacer el deseo de todos”.

Su mujer también en la misma línea de pensamiento dijo: “Fui para que estuvierais felices, pero cómo iba yo a querer viajar con el calor que hace, estaría loca si quisiera hacerlo”.

Por último, el padre (el suegro) en un nuevo sentimiento coincidente con el resto, dijo: “Yo os sugerí el viaje solamente porque pensé que estaban aburridos”

 

Estoy convencido que en más de una ocasión os ha ocurrido algo similar, teniendo en cuenta que pocos habrán tenido la experiencia final del descubrimiento, cuando todos los miembros se sinceran, pero que probablemente habéis interpretado alguno de los papeles del relato.

Se me ocurren ejemplos típicos, sobre todo con los planes de verano, en los que se aparecen ideas del tipo “No me apetece, pero es lo que quieren todos” o “Yo no quiero ir a la playa, pero es lo que debemos hacer/lo mejor para todos”.

Hay que demostrar individualidad, no temáis ser el bicho raro porque os guste algo, porque esos que os etiquetan de “bicho raro” son los que por dentro, saben que se están sometiendo, pero temen hacerlo público.


¿Alguna vez has sido el bicho raro? ¿Seguiste adelante, o te sometiste al grupo  por temor a destacar de la mayoría?.

 

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2 Comments

  1. Ana Vico 12/03/2015
    • Chus Diez 12/03/2015

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