El efecto de mera exposición ¿Por qué te gusta la canción del verano?

El verano acaba de hacer su aparición por la puerta grande y viene acompañado de calor (mucho calor) y de varias canciones que optan a ser la mejor del verano. ¿Cuál crees que será la canción del verano de este año? ¿Tendremos alguna que sea tan amada/odiada como la de “Des-pa-cito”? Y, lo más importante, ¿qué tiene que ver la Psicología con todo esto? ¿Qué es el efecto de mera exposición?

La canción del verano

Vas de camino al trabajo y, para amenizar el trayecto, enciendes la radio del coche. La música empieza a sonar. Entre varias canciones conocidas, de repente, aparece una nueva. La canción del verano. “Pues no es para tanto”, te dices a ti mismo/a mientras bajas el volumen de la radio para aumentar tu concentración mientras aparcas.

Al final de la jornada, te diriges a casa a darte una buena ducha relajante después de un día tan duro. Mientras preparas todo aquello que te hace falta, enciendes la radio y… ¡Ahí está! La canción empieza a sonar, casi sin darte cuenta, tu pie empieza a moverse al ritmo de la canción.

Pasan los días, vuelves a escuchar la canción varias veces… Y ahí estás, frente al espejo, agarrando el peine como si de un micro se tratase y tú cantando la canción del verano a pleno pulmón. Ahora te sabes la canción de principio a fin y… ¡Te gusta! No sabes cómo ni por qué, pero esa canción que antes te era indiferente… ¡te gusta!

Efecto de mera exposición

El efecto de la mera exposición puede dar explicación a por qué te gusta tanto la canción del verano

Desde la Psicología podemos explicar este acontecimiento gracias al efecto de mera exposición.

¿Qué es el efecto de la mera exposición?

mera exposición

Este efecto consiste en presentar un estímulo neutro (algo que no capta nuestra atención desde un principio), como es el caso de una canción nueva. A continuación, se produce la repetición de ese estímulo (esa canción nueva la acabas escuchando por todas partes, en la radio, en televisión, en los pubs…) lo que va generando un sentimiento de familiaridad y de atracción que va aumentando con cada repetición. Gracias a este efecto iremos desarrollando nuestra preferencia por esa canción que cada vez nos resulta más familiar.

Como consecuencia del efecto de la mera exposición, esa canción que no conocías (y que al escucharla por primera vez no te produjo ninguna sensación) acabará por gustarte. Incluso, puede que te la llegues a poner en bucle. Pero ¡ojo! Una repetición excesiva podría provocar que te dejara de gustar. Solo nos hace falta un ejemplo para demostrártelo: La canción de Luis Fonsi, Despacito. Una canción que gustó mucho y que, debido a su repetición excesiva, acabó provocando la saciación de las personas que la escuchaban. Llegando a ser desagradable, incluso, para sus mayores fans.

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