El muñeco bobo: Bandura y la agresividad

Los niños pequeños son como esponjas. Aprenden todo lo que ven y escuchan, por eso, madres y padres se preocupan por el entorno en el que están sus hijos/as: “No digas palabrotas delante del niño”. Seguro que es una frase que habéis dicho/escuchado en algún momento. Pero ¿es cierto que los niños/as pueden aprender simplemente por ver/oír a algún adulto de su entorno? Esto es lo que vamos a tratar de averiguar en el post de hoy, en él os hablo sobre el experimento del muñeco Bobo, un experimento de Albert Bandura.

Los posts sobre experimentos os suelen gustar mucho así que hoy os traigo uno de ellos; pero, primero, conozcamos un poquito a su autor.

Bandura y la agresividad: El experimento del muñeco Bobo

Albert Bandura

Bandura, psicólogo canadiense, es profesor de la Universidad de Stanford. Ha hecho grandes aportaciones al mundo de la Psicología (como puede ser la Teoría de la Autoeficacia) en diferentes ámbitos y, por éstos, ha recibido el título de Doctor Honoris Causa en varias universidades. En 1974 fue nombrado presidente de la American Psychological Association yseis años después se nombró con el mismo cargo en la Western Psychological Association.

Albert ha destacado por el estudio del aprendizaje social, interesándose por las causas de la agresión en los niños pequeños. Tal fue su interés que llevó a cabo un experimento para tratar de identificar el origen de esas conductas violentas que los niños realizaban. Y este es el que hoy vamos a descubrir juntos, el experimento del muñeco Bobo y que, además, le llevo a ser pionero en este campo de estudio.

El experimento del muñeco Bobo

Bandura lo tenía muy claro, quería descubrir si estas conductas eran o no aprendidas a partir de la observación de algún adulto. Así que ¡se puso manos a la obra! La idea ya la tenía, ahora le faltaba la muestra de la investigación.

Los participantes del experimento

Como no podía ser de otro modo, Bandura necesitaba una muestra representativa para su estudio. Niños y niñas que le permitieran hallar respuesta a su pregunta: ¿las conductas agresivas que muestran los niños son aprendidas tras observar el comportamiento de los adultos? Para tratar de darle respuesta, seleccionó a 72 alumnos (entre ellos podíamos encontrar igual número de niñas que de niños) de la guardería de la Universidad de Stanford (no se fue muy lejos a buscarlos… recordemos, es profesor de esta Universidad). Las edades de los alumnos estaban comprendidas entre los 3 y los 5 años.

Ya tenía la muestra, ahora tocaba distribuirla entre los diferentes grupos del experimento. Dividió la muestra en tres grupos iguales (cada uno con 24 alumnos/as). El primero de ellos sería expuesto a un modelo agresivo, el segundo a un modelo no agresivo y el tercero (grupo control) no sería expuesto a ningún modelo. A su vez, estos grupos se subdividían en más grupos:

  1. Con un modelo del mismo sexo.
  2. Con un modelo del sexo contrario.

Tened en cuenta que cada grupo estaba formado tanto por niños, como por niñas, por lo que, a su vez estaban divididos por sexo. Sí, sé que puede resultar un poco lioso, pero por aquí te dejo una infografía que te ayudará a entenderlos de una forma mucho más fácil.

Experimento del muñeco Bobo de Bandura

¿En qué consistió el experimento de Albert Bandura?

El experimento del muñeco Bobo consistió en que cada niño/a (individualmente) debía observar la conducta de un adulto para comprobar, más tarde, si el niño realizaba la misma (recordad, a los/as niños/as del grupo control no se les presentó ningún modelo).

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La presentación del modelo agresivo y el muñeco Bobo.

Los alumnos del primer grupo fueron expuestos a un modelo agresivo. Su tarea consistía en estar en una habitación con diferentes juguetes, tras un minuto jugando con éstos, el modelo se dirigía hacia el muñeco Bobo (un muñeco hinchable, bastante famoso entre los niños de la época, de aproximadamente un metro y medio, que siempre era capaz de recuperar su posición vertical) e iniciaba una conducta agresiva hacia él, pegándole una y otra vez.

Experimento muñeco Bobo

Los alumnos del segundo grupo fueron expuestos a un modelo no agresivo y que se dedicaba a jugar con los juguetes sin más.

¿Qué pasó con los/as niños/as?

Acabada la primera fase de observación de los diferentes modelos, llegó el momento de comprobar si los niños habían aprendido algo de estos. Para ello, cada niño iba pasando, de uno en uno, a la misma sala en la que había estado previamente el modelo. Allí con unas cámaras se registró el comportamiento de estos niños.

Resultados del experimento con el muñeco Bobo

Como era de esperar, y como bien intuía Bandura, los niños que fueron expuestos al modelo agresivo, tuvieron una conducta mucho más agresiva con el muñeco Bobo que los que no fueron expuestos a ese modelo. En los niños el número de ataques era mayor que en las niñas: los niños mostraron más conductas agresivas cuando eran expuestos a modelos agresivos de su mismo sexo.

Experimento muñeco Bobo

Por último, Bandura también se percató de que niños y niñas se influenciaban más por aquellos modelos del mismo género.

Como podemos extraer de este experimento de Bandura, los niños tratan de imitar aquello que ven y oyen, por eso es muy importante tener en cuenta qué actitud y comportamiento mostramos delante de ellos en el ambiente familiar, pues será muy probable que estos lo repitan. Es algo que hay que tener en cuenta, incluso cuando nos toca regañarles, algo que se nos puede olvidar cuando tratamos de corregir un comportamiento del niño que no ha sido de nuestro agrado.

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